miércoles, 2 de agosto de 2017

RIAÑO Y CAÍN DE VALDEÓN

Durante este fin de semana y después de mucha insistencia, no sé si del padre o de las niñas por fin nos ha sacado de paseíllo el padre de las niñas, aunque su intención era una, pero como siempre, menos mal que soy previsora, e incluso ya no se extraña de que me lleve para un día la maleta de una semana con todo lo necesario por si hace frio o calor, si hay agua o hya que tumbarse al fresco de un ¨prao¨, por que él es así de imprevisible. Y con los años no mejora la cosa. Y eso es algo que nos gusta porque con él nunca se sabe donde vamos a llegar. En un principio la salida era por mera curiosidad de ver el Pantano de Riaño, hace años era una de las visitas mas atractivas, por su impresionante agua, enorme que hasta asustaba, pero lo que hemos visto nos ha dejado...pues eso, sin palabras. Este año no hubo nieve, ni lluvias ni nada que lo hiciese llenarse, asi que no está con una capacidad; digamos, recomendable. Vimos las carreteras por donde iba el antiguo pueblo, el puente, vacas pastando por allí, hasta un coche circulando pro esas carreteras. El pueblo es bonito, la calle principal siempre está animada, pero no como hace una decada cuando habíamos ido el papá con Aroa bebé. Por la mañana visitamos la zona de la IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO que fue construída tras anegarse el embalse en el año 1987. A la llegada a la zona empedrada y nada más subir las primeras escaleras nos encontramos un horreo( del pueblo de Salio). Es un edificio,la iglesia, de estilo Románico del siglo XIV, con mampostería( piedras irregulares y labradas). Cuando entras te encuentras un altar(ábside) lleno de pinturas preciosas y muy bien conservadas. También les llamó mucho la atención a mis niñas esa preciosa pila bautismal, enorme y de piedra. Tienen varias esculturas y pinturas en los laterales, que hacen que te quedes ensimismad@. Después de ver esta parte de Riaño nos fuímos a la zona turística, una zona mas bien moderna, con muchos locales hosteleros a pie de calle, con todo muy concentrado para encontrar todo lo que se busca en un mismo sitio. Ibamos con idea de burguer, con esto de ir con las niñas, pero alguno de los comensales encontró algo atractivo a la vista, y al final comimos en el RESTAURANTE PUNTO Y COMA. La comida fue muy buena sobre todo la del padre, aunque el embutido de 10, la ensalada muy abundante y con variedad destacando el bonito que era bastante bueno. Las croquetas de morir y la carne al punto pues eso, genial!!! La pega, que somos de comer y para nosotros las raciones, podrían ser mas grandes( aunque posiblemente lo hubiésemos arreglado pidiendo más). Soy una golosa y también eché en falta mas variedad en los postres, pero agradezco el gesto de que sean pocos y caseros sabiendo que mas vale calidad que cantidad. De precio, moderado, no es un sitio para ir todos los días en esta casa, pero no está por encima. Buen precio por lo que se ofrece, con lo que muy buen servicio, atentos y con una buena cara viendo que íbamos con tres niñas( no en todos los locales ponen tantísimas ganas cuando entran familias de esta índole. Por suerte, la pequeña tuvo un buen día y comimos todos muy bien, incluyéndola a ella.
Como era de esperar la visita se quedaba ahí pero hace algunas semanas atrás, el padre de estas niñas, habló de que igual algún día le mandaban ir a repartir una caja a un pueblo llamado Caín(de momento no hubo ocasión, jajajajaj...) así que un día le dije que era una carretera un tanto estrecha y peculiar, pero que visitando google, el pueblo parecía precioso, con calles de piedra y todo muy verde y bonito. La cosa es que su hermano y su mujer van a menudo al pueblo de al lado, Posada de Valdeón. Normalmente no nos hubiese llevado, decía que estaba lejos, pero una vez allí...pues con las mismas al coche y a visitarlo, la carretera aunque esté bien, es complicada,aunque es lo normal para una zona como es la de Picos de Europa, paramos en el mirador de Pandetrave- Collado Jermoso. Menudas vistas desde ahí arriba, precioso. A mis hijas les llamó la atención especialmente el hecho de que en los carteles informativos pusiera que estaba prohibido coger piedras. Una vez llegamos a Posada se coge un desvío a la derecha para coger la famosa carretera que va a Caín de Valdeón. Son 9 km en coche, y se tarda una media hora en llegar. Encontrarse coches en dirección contraria es una loteria, o pasa uno o el otro, normalmente con muy poco espacio, pero quien allí va, debe de ser consciente, y no hubo grandes dificultades, aunque si que requiere destreza. Imaginando a mi tia Belén, os aseguro que hubiese bajado a pedir que alguien la llevase el coche, vamos totalmente incapacitada para llevar un coche allí, jajajaj.... Una vez llegamos a Caín, como bien ví, las calles empedradas, las casas y todoas las construcciones son de piedra, todo el mundo anda por la calle,y más en un dia de calor como el de ayer. La gente amable, sitios para aparcar, y como bien nos dijo el de la tienda que hay al principio, teníamos que visitar un poco la ruta ya de estar allí. Preguntamos la distancia que había hasta las gargantas, el propietario del supermercado/parking donde aparcamos nos dijo que era de un kilómetro. El papá no quería ir subestimando su capacidad y la de las niñas, sobre todo la pequeña. Un poco de nos acercamos y ya vemos si se puede y al final pues caminamos unos 3 km. Que sea dicho, para la peque que aguantó a mi me parece de ser una campeona, no llega a los dos años y disfruta como ninguna de las tres. Me hizo especial ilusión que buscase a su "papá" para darle la mano en vez de su "mamá" y yo encantada con la situación que en dos años es de las pocas veces que no he sido su reclamo.caminamos hasta acabar las gargantas, y al llegar a un depósito de aguas abiertas nos dimos la vuelta de regreso, mas bien contando que la pequeña no estaba cansada pero que nos quedaba camino y sería difícil ir con ella en brazos si se llega a cansar, no es bueno abusar, jejejej A la vuelta nos paramos a descansar en una zona apta para el baño con unos pequeños escalones( rocas) para bajar y disfrutar del Río Cares. Yo solo metí los pies y creo que en mi vida había visto correr el agua tan fría, como para dejarme los pies morados. Las niñas disfrutaron lo mismo, yo no sé que tenemos de niños que nunca tenemos frío... Una vez que dieron las 19:00 h. nos dispusimos a regresar a casa, alguna parada pero con un ratito de coche de nuevo. Llegamos a casa cansados pero bastante contentos. Ojalá papá se anime y algún fin de semana podamos disfrutarlo al completo, será difícil, pero para mi que no cambio de aires y para las niñas que se aburren sería estupendo. Parece que es en casa donde peor se portan.
Y con esto me despido, la calidad de mis fotos a veces es la que es, en esta casa de locos existe el teléfono, y no es lo mejor, pero lo importante ed disfrutar y eso lo hemos hecho. Espero poner pronto alguna escapadita, creación o algo chuli pronto!!!!

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